A Golpe de Pedal
Este año se cumplen ya veinte de
que me reencontré con el placer de recorrer a golpe de pedal las calles de la
ciudad; unas veces por simple gusto, otras para llegar a mi lugar de trabajo, a
la biblioteca o hacer compras, pero a donde sea, todos los recorridos se
disfrutan. Por este aniversario personal, quise compartir y rememorar uno de
los hitos, quizá el decisivo, que influyeron en mi decisión de comprar una
bicicleta.
Por ese entonces, tenía poco de
haber entrado a trabajar en la caja y bóveda principal de uno de los bancos más
importantes del país, trabajaba en el turno nocturno y era habitual salir a las
7 am y esperar el colectivo que me acercará a mi casa. A esa hora de la mañana no
se observaban muchos autos, mucho menos esperaba ver alguna bicicleta, con ese
frío a quien jodidos se le ocurre andar por la calle en bici a esa hora.
Ja! y sin embargo ahí estaba, lo
veía acercarse por donde debía llegar mi transporte. Cada vez perfilándose
mejor su figura, un tipo musculoso, si no exagerado, sí lucía esbelto y de
cuerpo recio. No se me ocurrió pensar su edad o tal vez si, automáticamente, le
asigne al tipo una edad que no debería rebasar los 30 años. No era mucho de
llamar la atención, un tipo relativamente joven, en bicicleta… si acaso por la
hora, lo fresco de la mañana y por la ausencia de autos y mi maldito transporte
que no llegaba, jejeje
Bueno pues, recorrió la distancia
que le faltaba en un suspiro, un tiempo en que un pensamiento puede gestarse,
pero no tan fácil formularse (con precisión), y llego a 5 metros de distancia de donde me
encontraba. A esa distancia ya pude ver su cara, un rostro totalmente incongruente
con ese cuerpo, según los dictados de “lo que debe ser” y “lo que no debe ser”.
¡El compadre fácil debería tener 50 años!, pero bien podrían ser unos 65.
Uno de los primeros pensamientos
que recuerdo haber formulado ya superado el shock fue: “no mames! ¡Yo quiero
ser como ese cabrón!”. Desde ese momento hasta el presente día, la bicicleta ha
sido una constante, siempre presente aun en los tiempos en que he tenido carro,
siempre es agradable salir a recorrer las calles A GOLPE DE PEDAL.
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